sábado, 24 de diciembre de 2011

Me presento


Hoy mis defensas están de viaje. Hoy te brindo la oportunidad de que entres aquí adentro sin permiso, jornada de puertas abiertas. Adelante señores, tienen ustedes a su disposición toda una barra libre de insultos e increpancias sin peligro de recibir represalia alguna a cambio por mi parte. Sí, ha oído bien, aproveche la oferta. Porque hoy no me molestaré si me llama egoísta, no me inquietaré si me dice insociable y no me entristeceré más porque me revele que cada vez estoy más solo en esta inmundicia de vida. Porque hoy he llegado a la jodida conclusión de que todo eso es verdad. Porque ya no sé cuidar ni de mí mismo, así que ni vamos a plantearnos que pueda hacerlo por alguien. ¿Por qué darle la espalda a la verdad? Ojalá pudiera, se lo aseguro, pero he generado un muro de incapacidad para mirar hacia otro lado. Soy lo que soy desgraciadamente, pero habrá que afrontarlo, digo yo. Cobarde, interesado, egocentrista, y jodidamente sincero, maldita sea. Y esta ola de sinceridad se está convirtiendo en un enorme tsunami que arrasa con todo sin hacer distinción.
He de reconocerlo de una vez, envejezco. No , no es una locura, ni una mala racha, nada de eso amigos, es la puta naturaleza de mi malhecho cuerpo. Cerca de los 32 cada vez tengo menos pelo, no veo demasiado bien, me pongo enfermo con frecuencia, me canso con facilidad y mi polla cada vez es más caprichosa, hay días que no le apetece levantarse a la cabrona. Y se me queda una cara de gilipollas...
De cualquier modo todas estas inevitables señales de descomposición humana no me preocupan ni la mitad de lo que lo hace la sensación de ser cada vez peor individuo. Porque cada día soy más borde. Porque cada día soy más mal educado. Porque cada día soy más sincero, traslado a mi lengua lo que pienso sin pasar por los filtros de la censura de la educación o el respeto, con los que me declaro en total y absoluta disonancia. Y por delante me llevo a quien sea, no me importa la consanguinidad, ni la amistad y mucho menos el amor. No distingo. Y como consecuencia me voy quedando más solo. ¡Y ya no me soporto! Ella tenía razón, maldita hija de puta tenía razón, soy un jodido cascarrabias. Y ni siquiera tener a mi lado a una mujer excepcional me hace cambiar ni un ápice. Te pido perdón amor. No sé hacer feliz a nadie porque no sé qué cojones es eso de ser feliz, no conozco ese estado. Lo olvidé. Si pudiera darte un consejo te diría que corrieses lejos de mí, porque alguien tan maravilloso no debe andar por ahí con alguien como yo.
Involuciono, desvivo, decrezco y no puedo detenerme. Y ya nada me asusta ¡qué triste! El ser humano es deleznable.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Fuga


Ok, si nada es nada, nada perderemos al final. Ok, si no soy nadie, así no habré de interpretar jamás. Lo que he aprendido es porque lo veo y yo sólo creo en lo que veo. Y el tiempo no me mueve, soy yo quien se mueve con el tiempo. Sólo espero que mi boca nunca se calle, porque a pesar de no tenerlo todo calculado, ni la vida resuelta, en mi cara siempre vive una sonrisa y espero también una de vuelta. Yo confío en el destino. No creo en la iglesia, pero creo en tu mirada. Eres el sol en mi cara cuando me levanto. Yo soy la vida que ya tengo y tú eres la vida que me falta. Me escapé de la rutina para pilotar mi viaje, porque el cubo en el que vivía me estaba haciendo olvidarme. Y no me convenció nadie para largarme, sólo lo hizo tu sonrisa. Y me fui a perseguir mi instinto, caminando diferente. Tus ojos son mi ventana. Voy a correr encima del agua, a sumergirme en ella y ver como las burbujas suben. Porque ya sólo quiero disfrutar de la brisa, escuchar lo que la vida me cuenta al compás de un buen piano y sentir tus nalgas frías encima de mis piernas desnudas. Me niego a ser un número, ni parte de una cifra, caminando todos con la misma camisa, muertos vivientes con grandes cosas que ocultar. La paciencia voy a cosechar en mi calendario sin fecha, a convertir el silencio en mi sonido. Me huelo lo que siento y el tiempo apremia, así que tomaré el próximo tren sin más demora, aunque vaya a estrellarse. A ver quién se atreve a detenerme. No conseguiréis que vuelva al principio. Miraré afuera y adentro, me portaré mal, aunque quién determina donde está el bien y el mal. Esta vida me castiga, me roba el tiempo, pero mi culpabilidad es una pecera vacía. Lo estoy consiguiendo, he decidido que lo estoy consiguiendo. Y al principio te ahogas, pero siempre sales de nuevo a respirar. Prepárame la cena, regresaré pronto.

martes, 8 de noviembre de 2011

Hasta Luego


Se fue. La vida le dijo basta y no tuvo más remedio que marcharse. Debió portarse muy bien porque la parca le ha permitido quedarse durante 98 maravillosos años y además le invitó a seguirla con mucha educación, con cortesía, como se merece alguien que ha regalado tanta bondad a tanta gente. No hubo dolor, no hubo torturas ni agujas, ni experimentos de ratón. No hubo meses eternos de hospitales ni diagnósticos para todos los gustos, muchísimas gracias.
Intentar explicar cómo era sería erróneo, para saberlo deberías haberla conocido. Simplemente diré que cuando todos los que te rodean son capaces de brindarte palabras tales como las que he escuchado sobre ella, es que algo has hecho bien.
Mi abuela no murió hace 3 días , lo hizo hace ya algunos años , cuando mi abuelo decidió que había llegado su hora. Desde ese momento su sonrisa se apagó, sus ojos se hicieron pequeños y cristalinos y pensó que sería mejor sentarse en su silla y guardar silencio hasta que pudiese ir tras él. Y así lo llevó a cabo, ni una palabra. Te miraba, sonreía para hacerte saber que te reconocía y volvía a otear el infinito buscando su final.
Me quedo con su olor a ternura, con la suavidad de su piel, con el tono en que me llamaba guapo y con todo lo que me transmitía mientras agarraba mi mano en cada visita.
Hoy te digo hasta luego. Nunca olvidaré esos ojos que me miraban con tanto amor.
Gracias por ser mi segunda madre.
Tu nieto : Ignacio.

jueves, 27 de octubre de 2011

Ego


Lento me llamas, pero rápido me acusas. Quizás tú naciste con el don del saber. Quizás tu dios te dotó de una sabiduría intrínseca, innata, desarrollada ya en ti cuando aún dormías inerte en tu placenta. Es curioso, hasta hoy siempre había pensado que tal virtud se adquiría con el paso del tiempo, con experiencia de vida, con tropiezos y errores. ¿ Acaso tú no tuviste que aprender?¿ Acaso tú no soportaste agobios y ansiedad al poner todo tu empeño en hacerlo lo mejor posible mientras tu inexperiencia te hacía ser torpe e impreciso?

Fuerte me hacen tus infamias. A mi lentitud yo la llamo paciencia, precisión por el detalle y algo de inseguridad por mi deseo de hacerlo bien para ti. Ya es lo suficientemente veloz la vida y ya he aprendido que hay que darle un fuerte tirón de las riendas y gritarle sooooo para que frene. Haz tú lo mismo, relájate. El principal problema es que ya no disfrutas de tu trabajo. El reloj te come por largarte a casa y tu mente no se centra en lo que hace, sólo te da golpecitos diciéndote que tienes que correr a divertirte, a seguir inmiscuyéndote en la vida de otros, a seguir siendo un grano en el culo. Ver tele basura, leer poco, beber mucho, hablar de tu nueva noviocupación a cualquiera que encuentres sin distinción. Y sobre todo, a codearte con ese al que tú llamas amigo pero al que traicionas en cuanto no te ven sus ojos. Pero no sufras, él lo hace antes que tú. ÉL, ese que alardea cada segundo de sus miles de amistades, de sus mil seres queridos, de sus mil fieles admiradores. Te diré que si algo sabes de la vida deberías ya conocer de sobra como es su mecanismo. Y en esta puta vida sólo se tiene un amigo o dos, el más afortunado. Y permíteme que ponga en duda que alguien que gasta la mayor parte de su tiempo en sobresaltar sus virtudes y buscar minutos de gloria pueda ser tan amado como él piensa. Y aún así se permite el lujo de aconsejar la humildad como carta de presentación, cuando ni siquiera se la han presentado aún.

Estos son mis consejos para ambos:

-Aprended a escuchar, habláis demasiado.

-Aprended a querer, sólo así seréis queridos de verdad.

-Aprended a seleccionar, sólo así os quedará lo bueno, la esencia.

-Aprended a parar, a pensar antes de hablar, sólo así seréis conscientes de vuestras palabras.

-Aprended a mirar dentro de vosotros, ahí encontraréis quiénes sois de verdad, hay mucho bueno de vosotros seguramente en lo más profundo, sólo hay que escavar.

-Aprended que ese al que intentáis hacerle ver lo buenos que sois tal vez es mejor que vosotros en mil facetas distintas.

-Aprended a recordar que fuisteis alumnos antes que profesores y haced gala de un mínimo de empatía.

-Aprended a ser modestos, sólo así llegaréis a lo más alto.

Pero, por encima de todo, aprended a dar y olvidaos de una vez de querer siempre recibir.

lunes, 1 de agosto de 2011

Demonio con disfraz


Ojos de cristal, pupilas que nadan en lágrimas contenidas como lentilla en suero, llanto estancado. La ciudad me pertenece, vago por sus calles como Will Smith en "Soy Leyenda". En los últimos días sólo escucho adjetivos como intransigente, intolerante, frío, radical, tajante, demasiado sincero, este último es mi favorito. A ver resumamos, lo que prefieres es un poquito de insinceridad, ¿no? Unas mentirijillas, un dime la verdad a medias, un dame por el culo que me encanta pero dime que soy una princesa. La vaselina siempre es gran aliada, te ayuda a que no se dé cuenta de que te mueres de ganas de que sufra de verdad, sino no tiene gracia la cosa. Me gusta hurgar en tu culo sin guantes, ser molesto es más divertido que andar por ahí regalando sonrisas, para eso ya están las putas de discoteca.
No creas que me conoces si nunca me has gritado. Si el amor no consigue lo que ha conseguido el miedo, no esperes que sonría, prometo hacerte daño. Sólo quiero divertirme, no tengas tanta prisa. Si crees que soy un monstruo por qué quieres besarme. El diablo sabe lo que hace, enmascara a sus enviados con un disfraz muy atrayente. Soy como una mierda envuelta en papel de bombón. Y tú no paras de pedir más chocolate sabiendo que no es ese el sabor que buscas. Pero te encanta el bombón de mierda mmm... Una sonrisa en la distancia, una mueca divertida, un masculino trago de cerveza y en un minuto estarás aquí al lado preguntándome de dónde salgo. Y sin darte cuenta ya tendrás el anzuelo clavado en el paladar, y ahora no des coletazos porque sólo conseguirás que duela más. Déjate llevar y disfruta del dolor que tanto te engancha, como un cigarro después de comer, sabes que te mata, pero lo necesitas.
Sonrío como un ángel, beso como un ángel pero sólo soy un demonio con disfraz. Sé que si te miro te puedes borrar. Pero lo siento, eres la elegida esta noche, me gusta cómo brilla tu cuerpo, lo quiero encerrar, quiero ver si tu sangre puede curarme. Pero el baile que me invento te puede envenenar, porque estoy tan lejos de quererte sabiendo que vas a querer controlarme. Sé que quieres arrastrarme, pero no sabes de lo que sería capaz. Lo siento pero yo no estoy hecho para amar, pronto tu felicidad se convertirá en dolor. Y qué quieres que haga si ya no puedo sentir lo que siento, si mi mente destruye todo lo que deseo, si grito con fuerza mi nombre y apenas me escucho.
Mi misión es liberarme de mi tristeza y sólo lo consigo repartiéndola entre los demás, contagiándola como virus. ¿Entiendes ahora por qué debo engañarte así? No me odies por ser un demonio con disfraz.

domingo, 31 de julio de 2011

Supersubmarina -EMPERATRIZ-

¿Quién discutirá a la emperatriz?
¿quién correrá el riesgo de morir?
Solo acataré su decisión
otra pelea es demasiado para mí.

La princesa acaba de dictar
un decreto que hay que respetar
Me dice que se acabó esa mierda de charlar
con tus amiguitas en el disco-bar.

Déjate de tanto actualizar
todos los perfiles de tu red social
Ya me estoy empezando a hartar
de ser tu princesa nada más.

Es una cuestión de dignidad
de máximo organismo, de alta autoridad
Es un conflicto mundial, internacional
y a todos nos pasa igual
Y es algo que hay que solucionar
no hay quien nos entienda
basta ya.

Quiere discutir la emperatriz
con su cetro se dirige a mí
Y apuntando con el secador
me dice que no joda, que sola está mejor.

Y yo que no la quiero enfadar más
siempre firmo el tratado de paz.

Es una cuestión de dignidad
de máximo organismo, de alta autoridad
Es un conflicto mundial, internacional
y a todos nos pasa igual.

Y es algo que hay que solucionar
no hay quien nos entienda
basta ya.


"Para l@s que viven en la cárcel del amor"

lunes, 20 de junio de 2011

Mundonacho


Ninguna felicidad es mucho más que un instante, porque el tiempo es el corruptor de la felicidad. Ninguna ventaja dura demasiado, cada día oscurece sin variación, cada escena termina en negro fundido. Los días se hacen laaaargos.
Cobijo un espino en mi interior que crece retorciéndose mientras hunde sus agudas púas en las paredes de su casa-mi cuerpo. Le hablo suave como en el cine para que se calme, pero sólo aporrear las teclas de mi piano le hace detenerse. Es un bicho llamado miedo que al principio es sólo una larva, pero luego se hace grande conforme te haces viejo y ves que nada de lo que hiciste sirvió: comer bien, no fumar, hacer ejercicio. Y ahora es él el que se alimenta de ti. Que cada cual componga la imagen insoportable utilizando de modelo sus propios temores.
Desde que fundé Mundonacho vivo como un pez rojo de bolsa de plástico que ganas en una feria.Utilizo mis auriculares y hago que el mundo desaparezca de golpe. Deambulo como personaje de videojuego que busca una puerta secreta en los muros para pasar a la siguiente fase, mirando a la gente como se hace cuando viajas en el interior de tu coche y no les escuchas, te limitas a observar sus bocas abrirse y cerrarse y eres tú quien decide de qué hablan. Y si alguien me saluda por la calle tardo un eterno minuto en reconocerle, soy un genio manteniendo conversaciones sin saber quién diablos eres, sí, seguramente te haya tocado a ti en alguna ocasión. A veces debes zarandearme para que regrese de dondequiera que esté en ese momento, el problema es que seguro que me has hecho despertar de mi coma temporal para hablarme de algo que no me interesa en absoluto. Y ahora es cuando te digo que no me apetece escucharte en ese momento y tú te agarras un cabreo porque prefieres que te preste toda mi falsa atención a que con la maldita verdad te ahorre el hecho de que me hables para nada. Tus palabras se despeñarán desde tu boca al suelo, precipitándose hacia su muerte sin que mis oídos hagan el más mínimo esfuerzo por rescatarlas. Te lo advertí.
No estoy triste, triste no sirve, es palabra pequeña. Estoy solo , solo sí que sirve, es palabra grande que todo lo recoge. Quiero ser un gordo relleno de esa soledad que te convence de que todo está en su sitio, la que es del maldito color que a mí me dio la puta y real gana de colorear.
Hace falta querer morir sin estela de gloria y alegría, sin participación en los himnos futuros ni recuerdo en los hombres que te habrán de juzgar. Hace falta querer ya en vida ser pasado, no saber que el minuto sobre el que te posas es obstáculo que te impide ver ese seco olvido del pasado que no dejas atrás.
Pero pronto todo acabará. Y volverá a empezar, pero tú ya no lo verás porque estaré cada vez más lejos. Y sólo volveré de vez en cuando. Y entre la vez y el cuando cada vez el intervalo será mayor hasta que un día mi recuerdo sea insípido como comida de hospital, flojo como globo desinflado.
"El camino del hombre recto está rodeado de la injusticia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea el pastor que rescate a los débiles del valle de la oscuridad, porque él será guardián de sus hermanos y descubridor de los niños perdidos. Y os aseguro que vendré a castigar con furia y cólera a aquellos que intenten envenenar y destruir a mis hermanos. Y tú sabrás que mi nombre es Yahvé cuando caiga mi venganza sobre ti." Samuel L. Jackson, Pulp Fiction.

martes, 24 de mayo de 2011

Mi Caja de Pandora


La luz de las farolas invade mi salón anaranjándolo todo, como una réplica exacta del atardecer más natural. El verano llama a la puerta pidiendo permiso pero algunos de sus matices ya se han colado en estos días. Ya comienza a oler a noche de estío, a esa noche que parece más lenta, que se hace extensa y pausada, que se deja disfrutar. Esa noche que invita a la charla sin fin, sin importar que mañana haya que madrugar.
La siemprencendida ocupa su lugar como cada noche amparando mis pensamientos. Hoy me siento bien, muy bien. Siento que mi sangre fluye a una velocidad constante y que mi corazón late a un ritmo ordenado. Pero últimamente las lenguas andan despiertas, parecen ocupadas difamando sin descanso. Y entre su baba ando yo. No soy importante, simplemente una presa más de su tela de araña.
Sin estudiar me convertí en infiel con diploma, parece que en esta ciudad las historias no mueren, ya se encargan estos personajes de medio pelo de que sigan respirando, con la inexcusable ayuda del correveidile que poseen por ocupamiento diario.
En ocasiones pienso que habito en un pueblo pequeñito, de esos en los que las viejitas se sientan en la puerta de sus casas bajas para ver pasar la vida mientras se intercambian las confidencias del día en conversaciones que siempre comienzan con un " ¿ te has enterado de ...? " y terminan con un " ¡ te prometo que es verdad ! ", sentencia irrecurrible, sello de lacra. Y así tu supuesta fechoría se propaga como una plaga, como un virus en el aire.
Desgraciadamente la vida funciona de este modo. Por eso los programas de televisión con más audiencia en este país son los del corazón. Así que el resultado estadístico es que lo que más nos interesa es la vida de los otros, funesta realidad.
Es mejor aceptarlo sin más, porque luchar por desmentir o matizar es una guerra perdida.Tus desaciertos serán engrandecidos y tus logros se harán nimios.
No soy santo, apóstol, inocente, divino, ni pretendo ser canonizado. Sencillamente me agradaría que cada uno fuese consciente de que una historia tan sólo pertenece a los miembros que la fundaron y única y exclusivamente ellos son sabedores de la certeza de su bagaje, únicos creadores de la letra y melodía de su canción y, ¿ quiénes son los demás para versionar tu música, la que nació de tu alma y para ti siempre fue número uno ?
Yo sabría recorrer el camino que hicimos juntos con los ojos vendados anticipándome a cada piedra y adivinando cada una de sus curvas, sin necesidad de que nadie me guíe ni introduzca en él nuevos elementos que alteren tan nuestro paisaje. No voy a darle la llave de nuestra Caja de Pandora a nadie, por muy real que sea el nuevo mal que pretenda introducir en ella. Pero duele constatar que tú hayas entregado ya innumerables copias.
A pesar de todo no deambularé por ahí mustio ni cariacontecido. Mi verdad va conmigo de la mano. Aprendí a caminar sobre el agua y a respirar bajo el mar. Y descubrí un mundo maravilloso. Porque prefiero dar de comer a un cisne a solas que alimentar a mil palomas en la plaza.

" Nadie me verá del todo ni es nadie como lo miro " ( MIGUEL HERNÁNDEZ ).

viernes, 6 de mayo de 2011

Alejandro

Catorce horas de nervios. Catorce horas de ansiedad. Catorce horas escuchando a mi familia licenciarse en medicina en un periquete y aportar su certeza médica al respecto de la incertidumbre que nos provocaba el no saber cuándo llegaría el esperado momento. Doctores de un sólo uso cuyo vademécum es el tan recurrido " a mí me han dicho que...".
Alejandro apareció a las 00.10 de la noche del 01 al 02 de Mayo contra todo pronóstico, cosa que me alegra.
Resulta complicado describir ese instante al verle. Su cuello se estira buscando el aire como un buceador que ha retrasado demasiado el momento de volver a la superficie. Es ese sonido, ese primer trago de vida, como un chasquido al tragar, la llave que abre la puerta a su nuevo mundo. Y entonces rompe a llorar. Su llanto no es de rabia, no es de queja ni de exigencia. Es un sollozo que hace temblar su barbilla, un desconsuelo tan compungido que entristece a cualquiera que merodee a su alrededor. Y no me preguntes a quién se parece porque es una criatura tan recién llegada que sólo se asemeja a él mismo y eso le hace muy especial. Sólo te diré que tiene rostro de paz, de serenidad, de cariño, de ilusión. Que sus ojos se abren al cielo tan poco a poco que parece que le doliesen y que cuando lo consigue los cierra rápidamente como si quisiese despertar de un mal sueño y volver al vientre de mamá. Es curioso observar en las fotos como los mantiene abiertos únicamente cuando está a solas con sus padres, como si dijese: " ahora estamos sólo nosotros".
Resulta maravilloso rozar tu piel con la suya. Es fascinante oler su aroma. Y dormirlo en tus brazos es abrazar a la vida.
Son muchos los que te visitan cada día y sé que ahora estás muy ocupado. Así que dejaré que atiendas a todos tus admiradores, no tengo prisa. Ya tendremos tiempo de estar a solas, toda una vida. Ya tendré tiempo para agradecerte que me hayas ayudado a volver a saber lo que es llorar de alegría, lo había olvidado. Ver como tú solo has unido a tantos de esta manera es todo un logro.
Pequeño, podría escribir cientos de líneas diciéndote todo lo que provocas en mí cuando te miro, pero es algo que me reservo para nosotros. Ahora mismo sólo puedes cogerme un dedo , pero pronto caminarás y me agarrarás de la mano. Y será entonces cuando escuches todo lo que tengo que contarte acerca de este escenario en el que acabas de debutar. Aunque estoy seguro de que la tuya será una gran actuación.

sábado, 23 de abril de 2011

Ozores, Esteso y Pajares

Si no mal calculo creo que hace ya más de quince años que conozco a este par de tíos. Dos personajes de lo más particular. Dos almas de lo más distinto. Dos espíritus de lo más alejado.

Sin embargo, una extraña pero firme conexión los une de un modo fascinante.

Y en medio estoy yo.

Este trío tan singular como ordinario no es caduco, transitorio, fugaz ni pasajero, provisorio, momentáneo o perecedero, como muchos quisieron pronosticar. Es indisoluble e inmortal, básicamente por un aspecto, se basa simplemente en la naturalidad. Porque una amistad tan vetusta sólo puede subsistir de tal manera.

A menudo escucho a personas que me cuentan cómo han destruido amistades de décadas por discusiones estúpidas o diversidad de opiniones subidas de tono que acaban con una invitación al sexo anal del lado menos apetecible, lo que vulgarmente se conoce como mandarte a tomar por culo. Y de este modo tan usual terminan para siempre y porque sí, dejando patente su intolerancia y escasez de empatía.

Me considero alguien detallista, desprendido, cariñoso y preocupado por el bienestar de los que me rodean hasta límites sorprendentes. Pues bien, os aseguro que estos dos son de lo más descuidado y olvidadizo. Pueden obviar tus fechas más importantes y trascendentes. Puedes llamarles mil veces en una semana porque necesitas algo y no devolverte la llamada. Puedo discutir con ambos acaloradamente sobre cualquier tema futbolístico, político, económico o familiar. Puedo pasar meses sin verlos, ni saber nada unos de otros. Pero a pesar de todos esos despropósitos, el par de cabrones me proporcionan momentos de felicidad colosales. Compartir con ellos mi tiempo es el placer más codiciado, la serenidad más deseada. Jamás conoceré ni seré conocido por nadie como por ellos. Y jamás nadie llegará a entendernos desde el exterior. Hemos creado un alfabeto propio, un idioma personal. Porque no necesitamos pedirnos perdón para perdonarnos, simplemente una media sonrisa soldará esa pequeña rotura. Porque estar a su lado es como vivir entre algodones, consciente de que andas por ahí protegido contra cualquier amenaza. Porque sus risas, su cariño y sus consejos me permiten caminar por el mundo con los ojos vendados pero seguro de andar por el sendero adecuado.

Después de cinco años esposado a la silla del amor y alejado de su calor, hoy doy gracias por poder seguir construyendo el lego de mi destino con la ayuda de sus manos, que colocan junto a las mías las piezas que sustentan mi castillo.

Por vosotros soplaré las nubes en días grises para que el sol os caliente. Por vosotros me situaré en primera línea de fuego para que las balas no os alcancen.

Porque los héroes están más cerca de lo que pensamos.

Para Mahoody y El Niño Desastre.

sábado, 9 de abril de 2011

De regreso

Ilusión que llamas insistente a mi puerta. Te marchaste con tu hatillo al hombro oteando el futuro con la vista al frente, prometiendo no volver, no mirar atrás, abandonándome una tarde de falsa primavera incrustada en un invierno helado, engañada por un sol de cartulina con olor a domingo de barbacoa y licencia para existir sólo por un día.
Ahora regresas cabizbaja y llena de humildad, regalándome aquello por lo que un día desenfundaste tu cuchillo para clavarlo en mi espalda por atreverme a pedírtelo prestado. Postrada en mi puerta con los nudillos ensangrentados por el incansable toc- toc suplicas, ruegas y ofreces tus mejores alhajas como moneda de cambio por mi perdón. A través de la mirilla intento reconocer tu rostro y creo adivinarte, pero no estoy seguro, así que vuelvo a observarte una y otra vez pero nada es nítido, permaneces encogida como un feto en el vientre materno arrinconada, sollozando y vomitando mi nombre incansable.

Tal vez muera de ganas por abrir mi puerta. Quizás sólo deseo dejarte pasar y volver a regalarme sin más, decirte que mi reino es tu reino y mi cuerpo el asfalto en el que clavar tus tacones. Pero aquél que durante tanto tiempo fue el bufón de tu corte, el juglar de tus momentos de tristeza, hoy exige como premio un reconocimiento mucho mayor que un par de monedas de oro.

Así que levanta, muéstrame tu faz para saber con quién trato y empieza a concienciarte de que esta vez serás tú quien tendrá de bailar para mí.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Mi vieja amiga


Recorro el camino lejano y serpenteante que me lleva hasta ti. Otra vez lleno de ilusión, de propósitos, dispuesto a decirte todo lo que despiertas en mí cada vez que te miro. Sé que tengo una nueva oportunidad           y que ésta, como todas las anteriores, será breve y llena de extras que no hacen más que estorbarme, trabando mis palabras. Pero a pesar de todas las fuerzas que reúno en los meses que no te visito y de las promesas que me hago a mí mismo de mostrarte mi cariño, cada vez que me enfrento a ti el miedo me puede y tu silencio me sella los labios.
Entramos en tu nueva casa. Los pasillos son largos y curvilíneos. Huele a enfermedad, a quejidos, a pañal, a soledad, a muerte. Tienes un turba de ancianos por compañeros de piso que ignoran mi presencia, incluso me acusan con la mirada haciéndome culpable de mi juventud. Te rescato de su ingrata compañía y conduzco tu silla hacia un lugar apartado, tranquilo.
La familia se congrega a tu alrededor mientras tú observas asustada al ver tantos extraños. Todos se sientan y comienza la fiesta. Toman café y comen pasteles. Cuentan sus vidas y te olvidan. La rabia me gana la batalla pero debo controlarme. ¡Aquello parece un maldito funeral americano!
Cojo tu mano y beso tu frente que huele a recién nacido reclamando tu atención. Cuando tus ojos me encuentran una sonrisa aparece en tu rostro. Ellos siempre dicen que tú no te das cuenta, que ya no nos reconoces, pero yo sé que los engañas, sólo demuestras reconocer a quien quieres que se sienta reconocido. Mamá te pregunta si sabes quién soy y tú asientes levemente mientras aprietas los labios, un gesto sólo apreciable a escasa distancia, dejando claro que es cosa nuestra.Pero no hablas. Hace tiempo que decidiste que ya era suficiente, que habías superado con creces el cupo de palabras asignadas para una vida. Voluntario silencio, sabia decisión.
Mis ojos se clavan en los tuyos y me dispongo a decirte todo el agradecimiento que guardo dentro de mí, todo el cariño que pretendo devolverte. Cuidaste de mí como una madre y ahora yo no puedo hacer lo mismo por ti, porque te enviaron a vivir a ese odioso lugar con un nombre de cuento para enmascarar la realidad.
De repente me bloqueo, permanezco inmóvil sujetando tu mano y me dispongo a hablarte, pero las palabras nunca salen de mi boca, siempre ocurre lo mismo. Es como uno de esos sueños en los que alguien pretende matarte y tú eres incapaz de gritar y esa impotencia te crea una agonía insoportable. Te veo ahí, postrada en tu silla dependiendo de todos para todo, volviendo a ser pequeña, frágil, vulnerable. Sé que no deseas vivir así. Siempre has sido tan fuerte que esta dependencia te invita a desear conocer cuanto antes a la Parca. Así que deseo que este silencio provocado que nos dedicamos el uno al otro no sea más que un lenguaje inventado por los dos para que nadie nos escuche, para que nadie entienda lo que decimos. Tus cuerdas vocales ya no quieren vibrar más y tu mente está llena de borrones. Pero hoy es tu nonagésimo séptimo cumpleaños y yo quiero que mi regalo sea transmitirte en nuestro puente de miradas todo el amor que te tengo, todo el respeto que te guardo, toda la atención que te devuelvo.
Te quiero, te debo una vida y ya no me queda tiempo para dártela.
Deberíamos nacer ancianos y morir recién nacidos.

















lunes, 7 de marzo de 2011

Marioneta

Días intensos, días tristes.
El sol se cuela a través de las persianas cerradas acuchillando mis ojos. Cárcel voluntaria, auto castigo. Resaca de sobresaltos, de emociones límite, de arañazos estomacales.
Espectros del pasado intentan atraparme mientras me disipo entre la gente. Su rostro es árido, inerte, yermo de expresión, con mirada de Borges.
Mi cuerpo se hace volátil. Me convierto en humo que se mueve a velocidad vertiginosa aumentando la distancia. Huyo y pierdo el control. De pronto me estrello en tus labios. Labios deseados hace siglos, oasis de saliva que enciende el tambor de mi pecho. Me arrebatas las riendas del control y me desmayo. Me manejas a tu antojo y comienza el baile: ir y venir de un lado a otro, de negro a blanco. Jugáis conmigo como quien se turna a una puta. Una me arropa y cobija mientras la otra me tortura y me quema, cubriendo mi piel de ruina y heridas, maldita dulzura. Lucha de energías, polos opuestos disputándose las escrituras de mi ser. Y en ese devenir de sensaciones mis entrañas se contraen. Y aunque me divierte el juego el alma grita ¡basta!, retorciéndose de dolor. Al caos le sucede la ausencia. Me desplomo con el estruendo de una caída de mil metros. El suelo pone fin a mi viaje y jadeando levanto la mirada para encontrar sólo soledad. Soy el juguete de reyes de un niño que sólo utiliza el seis de enero para luego abandonarlo de nuevo en su caja. Supongo que este muñeco no merece tanta batalla, uno se cansa pronto de jugar con él tras haber escuchado un par de veces la canción que tintinea al darle cuerda.

lunes, 31 de enero de 2011

Sólo uno


Mis ojos te hablan y comprendes que me moveré despacio, tensando poco a poco todos los nervios de tu cuerpo. Te doy la mano y te invito a arrodillarnos uno frente al otro. Te acaricio con la mirada, recorriendo con mis ojos cada centímetro de tu cuerpo, deteniéndome sólo lo necesario en tus ojos, en tus labios, en tu escote, en tus piernas...Miradas de lujuria sin rozar lo incómodo. Comienzo a desnudarme, con parsimonia, como si cada gesto formase parte de un ritual. Tú haces lo mismo sin que te lo indique, copiando mis gestos de manera automática sin pensar en lo que haces. Desabrochas los botones de tu blusa al tiempo que yo los de mi camisa, mientras nuestros ojos siguen encadenados sin parpadeo alguno. La oscuridad de la habitación, la ausencia total de sonidos y la tenue luz de las velas hacen que esos simples movimientos tengan una dimensión especial. El roce de mi camisa al desnudarme y los latidos de tu corazón enlazan un ritmo perfecto. De manera casi imperceptible reduzco la distancia que me separa de ti, hasta que nuestros cuerpos acaban rozándose. Reproduces mis movimientos como si fueras una imagen en un espejo. Y aunque en algún momento te veo tentada de abrazarme contra ti desesperadamente, consigues mantener el delicado equilibrio de pasión y control.
Te quedas en ropa interior mientras yo libero los botones de mi pantalón si desviar mi mirada de tu rostro. Mis manos recorren tu cuerpo sin tocarlo, como el imán que arrastra sin contacto físico. Se mueven alrededor de tu boca, de tus pechos, siguiendo entre tus piernas, deteniéndose en puntos donde tus terminaciones nerviosas están al borde del estallido, pero siempre a un milímetro de distancia. Tú imploras que el contacto sea total, pero yo continuo con el juego hasta alcanzar extremos casi dolorosos para ti. Casi sin rozarte te libero del sujetador y te quito el resto de la ropa. Sigo recorriendo con mis dedos tu cuerpo sin tocarlo, mientras el esfuerzo físico para evitar el contacto se convierte en puro placer. Y cuando piensas que voy a perder absolutamente el control, hago que te tumbes en el suelo y viajo por tu cuerpo con mi lengua como antes había hecho con mis dedos, sin tocarte. Me detengo en tus piernas, a un milímetro de tu sexo, sólo mi respiración contacta contigo. Adivino tus movimientos y me retiro en el preciso instante en que tus caderas avanzan buscando mi boca. Tu respiración se agita, tus latidos parecen resonar en la habitación. Y justo cuando menos lo esperas, mi lengua te toca y permanece inmóvil en un contacto muy superficial. Intentas pegarte a ella con fuerza pero mis manos agarran tu cintura inmovilizándote. Sigo quieto, estático. El tiempo se detiene y la gravedad desaparece. Somos dos estatuas suspendidas en la eternidad de los sentidos. Inicio un suave movimiento alrededor de tu sexo, me detengo y vuelvo a empezar, negándote el punto de no retorno una y otra vez, placer y sufrimiento, encadenados en una espiral de sensaciones en busca de los límites. Sustituyo mi lengua por mi miembro y sutilmente te penetro. ¡¡Y entonces comienzo a embestirte con delicada violencia!! La pasión se desboca y los movimientos de mis caderas aumentan progresivamente al tiempo que se unen nuestros labios. Somos como un tornado entre cielo y tierra. Pero cuando tú llegas al abismo, detengo los movimientos y suspendo las sensaciones. Y así una y otra vez, hasta que las puertas del edén se abren y tu sexo se contrae en una vibración sin control que envía oleadas de placer. Un largo minuto de vibraciones que continua hasta que los músculos de tu bajo vientre son incapaces de generar un solo espasmo más.
Abres los ojos y me miras. Me empujas con delicadeza guiando mi camino, obligándome a tumbarme. Tu boca se dirige ansiosa a su destino, aprisionando mi miembro con tus labios. Pero al instante sientes que debes contenerte y hacerlo de la misma manera que yo lo he hecho contigo. Reduces el ritmo. y dejas que tu mente haga el resto, proporcionándome el más absoluto de los placeres, moviéndote en mi cuerpo como si fuese una prolóngación del tuyo. De eso se trata: de ser uno. Tus labios se mueven arriba y abajo y tu lengua me envuelve mientras tus dedos acarician mi entrepierna. Bajo mi mirada encontrándome con la tuya y te dedico un punto de cariño. Asciendes lentamente buscando la forma perfecta de encajar tu cuerpo en el mío, introduciéndome en ti, haciéndome partícipe de tu fuego interno. Te agarras con fuerza a mi pecho y acercas tu boca hambrienta a mis labios buscando la fusión de cuerpo y mente, aumentando el ritmo de las embestidas.
Después de largos instantes de pasión contenida, de viajes al límite del abismo de los sentidos y regreso a las zonas sensoriales más seguras, llegó el momento de lanzarnos al éxtasis, alcanzando una explosión simultánea de placer. Mi semen inunda tu cuerpo y el orgasmo nos lanza a la cúspide del gozo.
Cerramos los ojos, tu cuerpo se desploma sobre el mío y así, abrazados, fundidos a cien grados, conseguimos ser sólo uno.