viernes, 5 de marzo de 2010

No words


Veinticuatro horas ininterrumpidas en silencio, en absoluto y sepulcral silencio. Malgasto el día esputando palabras sin más, sin escuchar lo que mal digo, sin pensarme antes de hablar. Me detendré, respiraré profundo observando como mi pecho marca el ritmo que le dicta la melodía de mi sosiego, mientras el sonido del aire atravesando mi nariz acompasa su vaivén... Reposo, quietud. Aprovecha, hoy mis oídos se entregarán a ti, me concentraré en eschuchar cada historia que me cuentes, cada suceso de tu vida por tedioso y trivial que me parezca se convertirá en mi aliento. Y entretanto te oigo, mis ojos se clavarán en los tuyos para formar el puente que permita a mi mirada viajar a tu adentro. Y podré así dar un paseo por la alameda de tus entrañas y navegar por los senderos de tus venas a través del caudal de tu sangre. Y mantendré la vista atenta para conocer cada resquicio de tu ser, cada hendidura de tu cuerpo. Y cuando llegue al centro de tu más íntima esencia me sentaré a conocer tu verdad, la auténtica, la genuina, la original, la innegable, no esa que te empeñas en hacerme creer a diario, no esa que interpretas desde hace tanto en tu escenario-escaparate y que se ha convertido en tu pequeña guarida de apariencias, en el cancerbero de tus franquezas.
Hoy mi lengua no llevará a cabo sus piruetas, mis cuerdas vocales no tocarán el gong de los sonidos y mis labios serán la sutura de mi cuerpo, ni siquiera un murmullo logrará escabullirse. Sólo prestaré atención.

domingo, 10 de enero de 2010

Nino


Tan grande pero tan pequeño, no importa la edad que tenga, siempre será pequeño. Se sienta, me mira fijamente, es atigrado aunque el blanco se mezcla en su cara recorriendo su cuerpo hasta sus pies, como si llevara calcetines. Sus ojos de un amarillo intenso producen miedo y ternura a la vez, curiosa fusión. Por la mañana me despierta con un gritito desesperado exigiendo que me levante para llenar su comedero, pero por la noche acomoda su redondo cuerpo junto al mío para sentir mi calor y regalarme el suyo. Si observa que me visto para marcharme me regaña por abandonarle y si se queda todo el día solo me lo reprocha cuando llego a casa. Él es quien manda, quien decide si hoy podré acariciarle regalándome un ronroneo o por el contrario es momento de un mordisco. Cuando me siento en el sofá me ofrece su compañía y en esas largas horas de estudio duerme a mi lado para que no me sienta tan solo, y cuando me ve llorar acerca su fría y pequeña nariz a mis lágrimas como si pretendiese secarlas. Travieso, independiente, incluso algo desagradecido pero entrañable. Goloso, caprichoso, su tacto es suave e inexplicablemente siempre huele a recién lavado, Se mueve despacio, curioseando cada rincón de la casa como si fuese la primera vez que se lo cruza. Ahora ronca plácidamente a mi lado mientras escribo estas líneas, inconsciente de lo que le digo, disfrutando de mi calor mientras le acaricio intermitentemente, marcando siempre la distancia, decidiendo cuando mi mano puede o no acercarse a su peludo cuerpo. Sé que me escucha, sé que me siente, sé que lo sabe, sé que siempre me acompañará y sabe que siempre lo cuidaré, me lo dice el movimiento de su larga cola que parece tener vida propia cuando le hablo.

Empatía


No cuesta tanto, no es tan complicado, no te quitará tiempo, es mucho más fácil de lo que parece. Despierta, no ves que estar siempre con ese humor de perros te está quitando la vida. No merece la pena. Cada día me rodeo de personas que prefieren criticar, ofender gratuitamente, hablar sin escuchar y malgastar su pequeña ración de felicidad diaria en machacar a otra persona....¿por qué? ¿quién te ha dado ese poder? No eres consciente y seguramente nunca lo serás, pero hoy te diré que en tu mano está ser alguien mejor, y no por el reconocimiento público no, que sea sólo y exclusivamente por ti, sólo por ti. Tal vez mañana podrías reconducir tu vida, cualquier momento es bueno para empezar, no ha de ser Lunes ni una hora en punto, sino ahora, ahora mismo. Inténtalo, de veras te encontrarás mejor. Detente un momento, escucha a quien te rodea, conócele de verdad, interésate por su vida, ríe con él, ofrécele tu ayuda en cualquier momento, no importa lo atareado que estés, en realidad eres tú quien hace tan importante esa tarea, ayúdale, sé paciente y enséñale lo que sabes y verás como él también tiene mucho que enseñarte. Deja de tirar tu tiempo a la basura viviendo malhumorado, no ves que tu cara se torna desagradable, tu interior se oscurece, tu salud se deteriora y no logras ser feliz...Créeme, si haces un pequeño esfuerzo tu recompensa será enorme y serás capaz de sonreir hasta en la situación más complicada. Sé paciente, generoso, recibirás por duplicado todo lo que des tarde o temprano. Da, regala, haz feliz, piensa antes de dejarte llevar por el camino fácil del desaire, del desprecio, del dar la espalda a la empatía. Deja de competir, deja de querer ser más, porque ser menos es aún mejor, la humildad es una virtud envidiable, el cariño un refugio alentador y la bondad un modo de vida muy reconfortante.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Si hay Dios


¿Que no crees en Dios? ¿Que no os váis a casar por la Iglesia? Esas fueron las preguntas que la fortuita compañera sentada a mi derecha en la última boda a la que tuve que asistir me lanzó con cara de pánico, como si yo fuese un desviado. Odio las bodas, de corazón, independientemente de quien se case, eso es lo de menos. Máscaras de superficialidad, no son más. El caso es que no creo en Dios, llámese ateo porque el agnosticismo me parece una postura cobarde, merece más respeto alguien con las ideas claras ya sea de un lado o del otro. Al fin y al cabo el agnóstico no niega la existencia de un dios, sólo dice que ésta no es demostrable, osea que sí pero que no, puede ser, no sé...

Los movimientos de tierra crean montañas, el agua del mar se condensa para transformarse en nubes y acabar volviendo a su origen, ser agua, los seres vivos se reproducen, viven y mueren y así todas las cosas y acciones de este maldito mundo. ¿Por qué inventarse un dios?¿ Por qué necesitáis aferraros a algo para solucionar vuestras meteduras de pata, sólo por el hecho de que es algo de existencia indemostrable, lo cual hace que sea mas fácil de defender?¿Cómo posicionarse del lado de una leyenda tan antigua como efímera, es que no te han sucedido ya suficientes desgracias para seguir amparándote en una creencia tan débil en su fondo? Por no hablar de la maravillosa institución que la representa, materializada en majestuosas obras de arte llamadas iglesias, centros de lo ostentoso y lo opulento, curiosa contradicción.

Lo triste es que el hombre es así, prefiere luchar con uñas y dientes por el arraigo de una fe que ya definió acertadísimamente Karl Marx como el opio del pueblo, la droga que os mantiene adormecidos para no ver la realidad que os concierne cada día.

Así que si fracasas mañana, levántate y vuelve a intentarlo, cree en ti por encima de todo lo demás, vive y crece, aprende y hazte más fuerte, sólo así conseguirás lo que desees, no dejes tu sino en manos de una oración nocturna que no es más que el reflejo de la desesperación. Y si algún día decido fomalizar el amor que le tengo a mi pareja te llamaré y haremos una fiesta con ropa cómoda para poder aguantar todo el día, que tú y yo somos quienes somos y ya nos conocemos, no necesitamos hacer un carnaval para presentarnos. Porque el hombre no es más que un hombre y si hay Dios es porque así lo ha decidido.

Probablemente Dios no existe, así que deja de preocuparte y vive tu vida.

domingo, 11 de octubre de 2009

Atrapado


Tanto sin escribir...Demasiado.Y no me refiero sólo al tiempo, sino también a todo lo que ha visitado mi mente por un instante y que he dejado escapar, esas preciadas inspiraciones que si no agarras deprisa se van para siempre.Pero no fui yo quien las dejó ir, fue esta ordinaria rutina llena de horas que a su vez están repletas de obligaciones.
Ahora vuelvo a trabajar, los fines de semana, así que no es algo que me ocupe mucho,nada importante, simplemente ponerme al servicio del pueblo para ayudarles a vestir sus desacertados cuerpos con mi personal gusto estético, algo que realmente deberían agradecerme porque la gran mayoría no sabrían ni vestirse solos cada mañana. Aunque lo que verdaderamente hago es engañarles despiadadamente con frases como " le queda muy bien" cuando la verdad es que pienso que no puede estar peor. Quizás sea mi pequeña venganza por ser los responsables de hacerme trabajar un sábado o un día de fiesta, aunque en realidad no es más que un simple acuerdo: yo les engaño, ellos lo compran y la empresa me paga por ello, si lo piensas bien no está tan mal. En definitiva, sólo es un poquito más de tiempo ocupado por obligaciones. A veces cuando me paro a pensar (algo para lo que cada vez tengo menos tiempo) me doy cuenta de que tanto "quehacer" está apartándome de mi. Me queda tan poco espacio para mi. Y esta sensación de pensar que algo mejor llegará en recompensa al esfuerzo me resulta cada vez más engañosa.
Cada uno de nosotros nos encargamos de destruirnos personal y concienzudamente.Trabajamos, estudiamos, pagamos, compramos, nos endeudamos y poco a poco vamos añadiendo inquietudes a nuestras vidas, cada una de las cuales se apodera de un trocito más de nuestro ser, acotando nuestro aire, nuestro espacio, ese que nos pertenence por naturaleza. El ser humano por sí nace libre, pero es él quien se encarga de deshacerse de si mismo con el único propósito de ser aceptado por los demás, ser uno más en el rebaño. No deberíamos permitir perder nuestra esencial pertenencia innata, la libertad. La Constitución Española proclama como valores superiores la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político...y eso es lo más triste, que es un libro quien nos enseña cuales son nuestros valores.
No me gusta trabajar, lo digo sin nigún sentimiento de vagueza, no se trata de eso, hay demasiadas cosas interesantes y que me llaman a gritos queriendo arroparme en sus brazos como para cambiarlas por un mundanal deber. Pero desgraciadamente lo único que me queda es soñar con ello y rendirme parcialmente a lo que se me impone hacer por haber nacido como uno más. Así que trabajaré, estudiaré y lo que se me imponga, pero jamás podréis robar mis sueños, ni los rincones en los que me siento libre y disfruto de un aire limpio de libertad, la libertad que me ofrece amarte y dormir a tu lado, disfrutar de un "estr3s" que nadie posee y ser dueño de mis pensamientos allá donde esté. Sin importar dónde, ni haciendo qué, podré evadirme para buscar uno de mis sueños y pedirle que me vista de sonrisa, para no olvidarme nunca de mi.

sábado, 4 de julio de 2009

Sshhhhhh!!


Silencio, hoy por fin silencio.Sólo durante el tiempo que dura un sshhh!, pero absoluto silencio.Pero no, no me refiero al silencio como expresión de la ausencia de sonido no, sino a ese silencio que sólo algunas contadas y escasas veces conseguimos. Ese que es capaz de ensordecer tus oídos aunque te encuentres en medio de una multitud de gente, en una discoteca, con la música a tal volumen que vibra hasta el suelo, pero tú no oyes nada.Sí, ya sabes, como ese que sientes cuando haces que tu cuerpo flote en el agua mientras miras al cielo y tus orejas se taponan escuchando el latir de tu corazón y tu respiración. Hoy lo conseguí, hoy lo encontré, aunque seguramente me encontró él a mi.
Un baño relajante, un fast-food en una terraza y un helado italiano, algo quizás trivial para muchos, pero todo un paraíso de sensaciones para una vida llena de días monótonos, sumergida entre unos libros que he releído cien veces de mil maneras distintas y que cada vez me enseñan menos, pero me prometen más (tal vez confío en ellos demasiado) . Luego un paseo por los tristes y un vistazo a la Alhambra.Es curioso, los que hemos nacido aquí no somos conscientes de lo que nos rodea.Mi amigo miraba maravillado,él no es de aquí y no dejaba de repetir: "¿por qué no me has traído aquí antes?". Y le he contestado: "no lo sé". Y la realidad es que vivo estresado y nervioso quejándome por no encontrar un sitio donde evadirme y olvidar todo lo que me oprime y lo tengo tan cerca.Ha sido un momento único, la temperatura era perfecta, el paisaje inmejorable y, a pesar de estar repleto de turistas curiosos que llenaban el aire de cientos de murmullos en diferentes lenguas, por un instante, por unos maravillosos y breves pero eternos segundos, todo se ha calmado, no había más que nuestras cabezas inclinadas hacia atrás observando fascinados el lugar. Y entonces todo se ha llenado de sshh, paz, sosiego, SILENCIO.Y aunque ha sido ínfimo y pasajero, me ha llenado de energía para luchar un poquito más y seguir de frente.
Así que hoy le agradezco a mi silencio que halla regresado dándome un hálito de vida para continuar.Pero no te vayas muy lejos, seguramente te necesitaré pronto.

martes, 19 de mayo de 2009

Mi galleta de la suerte


Regreso a casa, un ensayo más, uno menos, un día más, uno menos. Rober me acompaña en el coche, como siempre. Pasamos mucho tiempo en ese habitáculo de cuatro ruedas. Inevitablemente es casi el único momento de aproximación a la tranquilidad, demasiadas cosas para un solo día. Hablamos, miento, él habla. Le escucho, sin duda es una de las pocas personas a las que me gusta escuchar, cada vez son menos.Bajo la ventanilla, ya empieza a hacer calor incluso de noche, miro a través de ella mientras la brisa acaricia mi cara, pienso en TI. Observo a la gente, es de noche y la zona por la que avanzamos es nido de vagos y maleantes ( esta expresión siempre me hace reír) así que veo un par de borrachos sentados en un portal en su punto álgido de colocón, en silencio, mirando al frente, simplemente hacen eso, mirar al frente.Unos metros después una pareja, por sus rasgos me parecen bolivianos creo, rodeados de maletas y tristes en su gesto.Parecen recién llegados y el chico le agarra la cara suavemente, la consuela.Mi cerebro pone frases en su boca y de repente parece que le oigo decir: "tranquila, todo saldrá bien".Es mentira, pienso yo, no les irá bien. Y mi boca acompaña a mi pensamiento con un suspiro breve de confirmación. Me siento cruel, pero sincero. Da igual, me digo, y cambio de marcha como si la palanca de cambios de mi coche fuese el botón de una máquina que permite sacar a la gente de mi vista y sustituirla por otra así, en un chasquido.
Hemos continuado el viaje encontrando muchas y diversas personas en nuestro corto pero lento itinerario. La ciudad está llena de ellas. Parece que alguien nos tomó a todos entre sus manos, las agitó rápida y firmemente y nos volvió a lanzar como dados de la suerte, al azar, para encontrarnos con nuestro destino así, sin más, por designación aleatoria y, por supuesto, sin derecho a canjear el premio obtenido.Es despiadado pero real.
Primera parada, hemos llegado. Rober se baja aquí, me dice adiós y me desea que descanse, siempre lo hace, y reconforta, es mucho más cercano que un adiós.
Ahora continúo solo mi pequeño viaje. Son a penas tres minutos más en coche pero me permito poner un cd para escuchar una canción que se me ha venido a la cabeza, tal vez pretendo utilizarla como acompañante, no me gusta viajar solo. Entonces bajo la otra ventanilla para que el aire entre y salga de mi coche y sentir que realmente voy volando y no en un cotidiano auto. Es una sensación muy agradable.Intento olvidarlo todo, respiro profundamente, saco un poco la cabeza para sentir el viento en mi cara y canto la letra de esa canción mientras pienso ¿qué premio me ha tocado a mi? ¿Con qué curioso presente el destino ha visitado mi vida? ¿Qué dice mi galleta de la suerte? La verdad, no tengo ni idea. Hay días que me derrumbo pensando que llevo toda mi vida queriendo apartarme de todo y al final sólo soy una parte más de él.Sin embargo en otros me siento alejado de lo rutinario y lo denominado normal, algo que me reconforta. La gente dice: "lo tienes todo, no te puedes quejar", qué coño sabrán ellos, atajo de ignorantes esputadores de tópicos. Sólo yo sé quien soy y qué decido hacer aquí. Tener mucho o poco nada importa si es material. Al final sólo quedan las personas que te desean que descanses y las que te dicen Te Quiero justo en el momento en que lo necesitas. Así que sea lo que sea lo que el futuro me depara, no me importa, hoy descansaré, dormiré bien, porque alguien vigila mi sueño.